Uno de los personajes más relevantes, tanto histórica como artísticamente, celebra hoy el 25 aniversario de su fallecimiento. Se trata de Andy Warhol, un autor conocido en todo el mundo por su polifacética obsesión de crear. Artista plástico, cineasta y escritor estadounidense, se ha convertido en todo un símbolo y es considerado como uno de los iconos más destacados del movimiento llamado Pop Art.
El artista logró trazar una larga e importante carrera como dibujante para anuncios publicitarios, y fue entonces cuando, a principios de los años 60, le ofrecieron exponer en Nueva York alguna de sus obras pictóricas. La más famosa, sin duda, es la serie de serigrafías de latas de sopa Campbell, y botellines de Coca Cola. Fue entonces cuando consiguió despegar a nivel mundial.
Warhol fue elaborando diversos trabajos en los que, progresivamente, se dedicaba a disminuir cualquier rasgo expresionista, hasta tal punto de reducir sus obras a una repetición en serie de un elemento popular o simplemente un objetivo de la sociedad del momento. Sus trabajos más significativos fueron los retratos dedicados a Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor y Mao Tse-Tung.
En su paso por el cine, Warhol utilizó los mismos esquemas y principios que había empleado en sus obras plásticas. La reiteración visual, las tomas extrañas e inusuales o los largos planos en los que solo cambiaba la luz del día, eran las pautas seguidas principalmente por el artista.
Warhol se caracterizaba por tener un carácter tímido y huidizo, y pese a ello estuvo siempre obsesionado por la fama, por conseguir el éxito. Por ello, dicha obsesión le llevó a pronunciar una frase que daría la vuelta al mundo: “en el futuro, todo el mundo será famoso durante quince minutos“.