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Sábado, 19 de mayo de 2012

Cultura y Ocio

Albert Espinosa: “Me gusta la gente que no quiere vivir la vida como se supone que hay que vivirla”

Xavi Villalvilla
14:47h Lunes, 28 de marzo de 2011
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Dicen que leer un libro, ver una película, serie u obra de teatro de Albert Espinosa es entrar en su mundo para nunca más salir, y hay mucho de cierto en ello. El guionista, director, actor y escritor catalán ha hecho de todas sus creaciones un universo que él define como “micromundo” donde los personajes aparecen, se relacionan entre obra y obra y hacen que seguir a Albert sea un camino interminable. Su último libro, Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven, es la historia de un chico que busca niños desaparecidos e inicia la búsqueda de uno de ellos justo en el momento de romper con su pareja. Un sinfín de sentimientos y reflexiones de vida que vale la pena leer y disfrutar. Como esperábamos, una charla con Albert en la cafetería de un gimnasio en Barcelona nos sirvió para entrar todavía más es su micromundo personal.

Albert Espinosa

  • “Me gustaba mucho un personaje que se dedicara a buscar niños perdidos y que a su vez le abandonaran”.
  • “Es importante que en un momento dado descubras que el personaje protagonista es diferente”.
  • “Cada vez que recuerdas cambian tus raíces porque el recuerdo se agranda”.

Hablamos con...
Nombre: Albert Espinosa.
Nacimiento: Barcelona, 1973.
Infancia y vida: Un cáncer infantil le obligó a permanecer casi ininterrumpidamente durante 10 años en el hospital, un hecho que ha marcado claramente su vida y su obra.
Vocación y profesión: Guionista, director y actor en cine, teatro y televisión. Eso sí, antes de todo ello licenciado en ingenieria industrial superior química.
Libros: Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven (2011), Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo (2010) y El Mundo Amarillo (2008).
Cine y televisión: Guionista en Planta 4ª, Tu vida en 65′ o Va a ser que nadie es perfecto. Debuta como director con No me pidas que te bese porque te besaré. Actualmente es el creador de la serie de éxito en Televisió de Catalunya Polseres vermelles (Pulseras rojas).

Todas tus obras tienen algo de la otra, tanto los libros como las películas o series. ¿Qué intencionalidad hay?
Es un micromundo. En mi mundo hay unos 200 o 250 personajes y me gusta que se junte una historia con otra. Siempre he pensado que el personaje protagonista de Tu vida en 65’ es el hermano mayor del Ballesta de Planta 4ª. Intento crear uniones familiares o de amistad entre unas historias y otras. Es interesante también para el público que te lee tener un universo único para que puedan beber de un sitio o de otro. A veces un personaje secundario de una obra de teatro me aparece que se convierta en un protagonista. En Si tu me dices ven… parece que el protagonista se tropieza por un momento con el de Todo lo que podríamos haber sido tú y yo… Es bonito que se encuentren, que no sea el mundo solitario de un libro o de una novela. Mentalmente está bien saber en qué mundo viven tus personajes. Y cuando los dejo, como me pasó con Dani al final del libro, en Capri, los añoro mucho. Me da la sensación que quiero volverlo a encontrar próximamente.

El inicio de ‘Si tu me dices ven…’ coincide con un shock importante para Dani, el protagonista. ¿Marca eso claramente el devenir de la novela? ¿Cómo decides ese inicio?
Sí. La ruptura con su pareja hace que se replantee todo y lo vea de otra manera. Se tiene que enfrentar a muchas cosas que le dan miedo. Me gustaba mucho un personaje que se dedicara a buscar niños perdidos y que a su vez le abandonaran, le dejaran. La portada del libro me dio el inicio. Hay un pintor menorquín que me encanta, Llorenç Pons, que ya me hizo la portada del libro anterior, y cuando vi a ese niño perdido entre esos árboles tan grandes me dio la sensación que me gustaba entrar en las raíces de un personaje. También tuve que buscar sus perlas. Cada año intento buscar 12 perlas, 12 personas que no conocía y de repente encuentro su energía. Me gustaba que el protagonista recordara esas perlas de sus 10 o 14 años y esa gente que a veces tiene la clave de tu felicidad pero hasta que no los conoces no lo sabes.

¿Los momentos de más shock de tu vida también han marcado claramente tu futuro y tus decisiones?
Sí. El cáncer ha marcado mucho en mí. Pasé 10 años con cáncer y además tenía un pacto con mis amigos que murieron que era vivir sus vidas. En el reparto me tocaron 3.7 vidas más la mía, así que 4.7. Eso marca tu vida y a parte me gusta hacer muchas cosas a la vez porque estoy viviendo muchas vidas. Mi primera película fue casi como mi biografía de pequeño. Conocí a gente tan interesante en el hospital como la gente mayor de 65 años, a la que tengo mucha admiración porque han hecho muchas cosas en la vida. Como el protagonista del libro yo conocí a alguien a quien iban a operar y quitarle parte de la respiración y me pareció fuerte que no tuviera familiares al lado. Me gusta utilizar esas sensaciones en los libros.

¿Qué supone el hecho de desvelar la condición física del protagonista iniciado el libro y no al inicio?
Es importante que en un momento dado descubras que el personaje protagonista es diferente. Hay gente que me dice que van a releer todo lo anterior y pienso que no es necesario, no implica ningún cambio. Me gusta la gente que no quiere vivir la vida como se supone que hay que vivirla. Que esté a la mitad del libro le da un punto extra, de lucha. Creo que en la vida es difícil juzgar a la gente si no tienes todos los datos y pocas veces tienes tiempo de escucharlos. Me gusta la historia de Dani porque desde un principio él ya se define como culpable y nos dice que nos pondremos del bando de ella. Se dedica mucho tiempo a explicar todo lo que sufrió.

En el inicio de la relación entre Dani y George, este no le pide explicaciones ni le pregunta qué hace sólo viajando en barco. ¿A quién te recuerda George en tu vida?

Sí, yo conocí a una persona que es una perla mía. Fui con un amigo a comprar un saco de boxeo y un hombre que no tenía dinero y se tenía que ir del país nos lo vendió. Se puso a bailar con él y le dio unos últimos golpes y lloraba de felicidad. Nos contó que dentro del saco había puesto telas de ropa y objetos de la gente que había perdido en sus últimos años. Decía que cuando lo golpeaba sus dudas y preocupaciones acababan apaciguadas. Yo me acabé comprando mi propio saco para que reposen allí objetos de mi gente. Creo que hay algo en ese George de aquel hombre. Existe gente que tiene la clave de la felicidad en este mundo y pasa por olvidarte de ser feliz y más bien ser feliz cada día. Un hombre me dijo que marcara en el calendario los días que pensaba que eran felices, e intentar que cada mes hubieran más días felices.

¿Es importante que confíen en uno sin pedir explicaciones?
A mí me gusta alguien que confía, en este caso en un niño. He tenido la suerte de hacer la serie de Pulseres Vermelles y creo que está llegando una generación de chavales muy inteligentes. Está bien confiar en la gente porque no tenemos los datos suficientes para juzgarla. Hay que tener el pensamiento de que ya nos contará cosas en el futuro. En el libro dice que la vida es lo que tú originas y no lo que te pasa. Para originar cosas hace falta mucha confianza. El creador de las historias de Narnia decía que el futuro de una persona va a una velocidad de 60 minutos por hora seas quien seas. La confianza hace que el velocímetro se ponga en marcha.

El Sr. Martín es el reflejo de un hombre que conociste en el hospital en tu vida real y sinónimo de soledad en momentos difíciles. ¿El ser humano necesita la soledad, pero sólo a ratos?

Creo que la soledad se acaba convirtiendo en ganancia si hay un duelo. El Sr. Martín miraba de cerca a esas mujeres del casino y sabía que las acabaría perdiendo y las tendría lejos. Creo que esa sensación es interesante. Otro personaje dice que amar se conjuga en pasado y me gusta porque muchas cosas tienen que ver con la pérdida. Yo de pequeño estuve muy solo en hospitales y al final me di cuenta de que estaba acompañado de muchos enfermos que no conocía. Los desconocidos son los mejores aliados. La gente acaba confiando en gente de su edad pensando que una persona que haya vivido en los años 40 o 50 y creo que sus problemas se acaban pareciendo mucho.

¿En qué inviertes tus momentos de soledad?
Escribo mucho porque es solitario. Me acompaña mucho el Facebook o el chat mientras escribo porque cuando acabo de escribir puedo comentárselo. Esto te ayuda a no sentirte tan solo. Pero me encanta hacer cosas en solitario y buscar mis momentos, me gusta. Cada uno tiene que buscar su límite entre soledad y compañía.

George le dice a Dani que “lo bueno de recordar es que puedes volver siempre que lo desees”. Cuando escribes, ¿acostumbras a volver a tus recuerdos a menudo?
Sí, y cuando no escribo también. Cada vez que recuerdas cambian tus raíces porque el recuerdo se agranda, acabas recordando un detalle o un color que no sabías que estaba en ese momento. En la infancia y la adolescencia está todo lo que somos. Hay que volver mucho y es un buen ejercicio.

Dedicas el libro a los que siguen queriendo ser diferentes y luchan contra aquellos que desean que seamos iguales, ¿quiénes son unos y quiénes son otros?
Creo que todo el mundo tiene diferencias respecto a los demás. A veces la gente se queda más con la diferencia que con lo que significa. No me refiero a nadie en concreto, hablo del día a día. Mis personajes acostumbran a ser extraños y a hacer cosas diferentes. Yo lo comprendo casi todo en cuando a la libertad de cada uno siempre y cuando no ofenda a la libertad del otro.

El fallecimiento de un padre o una madre aparece en tus dos novelas, ¿crees que es la peor pérdida que hay para una persona? ¿Cómo se afrontan las cosas desde entonces?
Yo he tenido muchos amigos a quienes se les ha muerto el padre o la madre y son especiales. Tienen una fuerza increíble porque tus padres perduran siempre dentro de ti. Hay gente que tienen a sus padres vivos y no se dan cuenta de la suerte que tienen de que le puedan llamar un domingo para darles la ‘plasta’ para si vas a ir a comer o cosas más sencillas como un abrazo o esa sensación de entrega total por su hijo. Cuando pierdes a un padre o una madre nunca encuentras a nadie que tenga esa predisposición y amor hacia ti. Creo que mis personajes han sido siempre muy huérfanos. Supe que Dani no tenía padres desde que empecé el libro, pero a su manera los tiene más vivos que muchos otros porque no para de hablar de ellos. Cuando conoces al padre o madre de alguien acabas conociendo al hijo.

Es tu segunda novela y has manifestado la intención de llevarla al cine. ¿Qué potencialidades le ves para la gran pantalla a diferencia de ‘Todo lo que podríamos’…?
Creo que todavía son bebés y te da mucha tristeza darla a otra persona. Ahora quiero hacer la promoción de los libros en otros paísos y me daría pensa aceptar una oferta económica por un hijo. Ahora es una novela, pero cuando sea mayor y tenga 20 años y quiere quizá se puede dedicar al cine.

Polseres Vermelles ha sido una apuesta valiente de TV3 que está siendo un éxito. ¿Dónde está para ti la clave?
No lo sé, no pensaba que funcionaría tanto. Por un lado la clave está en la confianza de TV3 en una historia de ternura, de las que a mí me gustas. Pau Freixes ha hecho una dirección muy cinematográfica. Tenemos un público brutal, no sé si podríamos tener algo mejor. Cuando entro en Facebook o en Twitter veo lo que dicen de la serie, como entienden todo lo que queremos explicar… Es bueno tener fans que quieran tanto a la serie. El cariño de la gente nos está superando. Es difícil que una serie consiga tantos fans y que vibre con unos niños que no dejan de estar enfermos. Me gusta que sean los héroes de otros niños que están enfermos. Para ellos es importante.

Siempre tienes algo entre manos.. ¿cuáles son tus próximos proyectos?
Estoy preparando una obra de teatro sobre poker con cuatro protagonistas adultos, porque hasta ahora siempre habían sido gente de nuestra compañía más joven. Si consigo los actores que me gustarían puede ser muy divertido dirigirlo. Se llamará La última jugada y hablará de la última jugada de poker pero también de la vida de los personajes. Si alguien lee ‘Si tu me dices ven’ podrá ver en la obra a uno de los protagonistas, el padre del personaje del Sr. Martín. Luego prepararé otro libro nuevo para el año que viene y si se confirma la segunda temporada de Polseres vermelles me pasaré nueve meses escribiéndola y con mucho gusto. Creo que he tenido suerte y estas rachas no se pueden desaprovechar.

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