La crisis de la deuda pública en Europa no cesa. Y las agencias de calificación están para corroborarlo. La lentitud con la que se están tomando medidas desde Bruselas para solucionar la debacle del euro ha pasado factura a muchos de los países de la eurozona. Y es que la agencia de calificación norteamericana Standard & Poor’s (S&P) ha decidido rebajar la máxima calificación a la economía francesa y austriaca, despojándoles de la triple A. Esta noticia, sin duda, condiciona seriamente la creación de un fondo de rescate para maquillar la insolvencia de los países periféricos, de manera que no se genere la habitual desconfianza sobre la liquidez en la zona euro. Francia y Austria eran dos de las economías robustas de la Unión Europea, es decir, dos de los motores principales que han ayudado a mantener la unidad del euro y a evitar el desmoronamiento de las instituciones europeas.
Otro de los estados miembros afectados por las notas de S&P, y como no podía ser menos, es España. Ahora la nota de su deuda pública tiene una sola A que, aunque no es una mala calificación, dista mucho de los líderes europeos. Las reformas económicas emprendidas por Mariano Rajoy en el pasado mes de diciembre, y que tendrán continuidad en marzo con nuevas medidas, no han sido suficientes para contentar a la agencia de calificación. No hace mucho, comentaba que Moody’s había colocado al nivel del bono basura la deuda de la Comunidad Valenciana. Pues bien, la rebaja de la nota española no parece, en este sentido, una casualidad. Mucho tienen que cambiar las cosas para que España lidere de alguna manera, la Unión Europea. Más bien, todo lo contrario: parece que las reformas del Partido Popular no ayudarán a cambiar el rumbo de nuestra economía.
Las rebajas de S&P también han afectado a otros países como Italia, Portugal, Chipre, Eslovaquia o Eslovenia. Los primeros tres, al igual que España, han sufrido un bajó de dos escalones, mientras que Eslovaquia y Eslovenia solo han bajado uno. Además, S&P ha confirmado que otras potencias como Alemania, Holanda, Finlandia y Luxemburgo, en lo más alto de la economía europea, seguirán gozando de la máxima confianza en cuanto a solvencia se refiere. Las cuatro mantienen la triple A. Un poco más abajo, Bélgica, Irlanda y Estonia, se quedan con la doble A, sin que las medidas de la agencia de calificación les afecte.
Foto: Gonzalo Barroso